viernes, 30 de diciembre de 2011

Mi hombre perfecto, si existe.

 


Mi hombre perfecto es aquel que tenga la intención de conocerme a tal grado que descubra mis sentimientos con tan solo verme a los ojos, ese hombre que no le tema a la profundidad de mi alma ni de mis sentimientos, que se deje consentir sin acostumbrarse a ello, que me haga sentir protegida aunque no lo necesite.
Que me haga sentir independiente, pero a la vez, que me haga querer no vivir sin él.
Que me haga reír mucho, que me escuche, que me permita quererlo en frente de todo el mundo, que sienta que lo hago feliz y por eso está a mi lado, además de que tenga la convicción de que quiere estar con una mujer como yo toda su vida, porque le encanta la forma en que lo miro, le hablo, lo toco, lo conozco y lo hago feliz.

SnSh.

Me encontré esta entrada entre mis borradores y dije ¡publiquémosla!.






Había una mala mujer que murió sin dejar a su espalda la menor sombra de virtud. El demonio se apoderó de ella y la arrojó al lago de fuego. Su ángel guardián se devanaba los sesos para recordar alguna buena obra de la condenada y poder referírsela a Dios. Al fin, se
acordó de una y le dijo al Señor: «Arrancó una cebolla de su campo para dársela a un
mendigo.» Dios le contestó. «Toma esta cebolla y tiéndesela a la mujer del lago para
que se aferre a ella. Si consigues sacarla, irá al paraíso; si la cebolla se rompe, la pecadora se quedará donde está.» El ángel corrió hacia el lago y le tendió la cebolla a la mujer. « Toma -le dijo-. Cógete fuerte.» Empezó a tirar con cuidado y pronto estuvo la mujer casi fuera. Los demás pecadores, al ver que sacaban a la mujer del lago, se aferraron a ella para aprovecharse de su suerte. Pero la mujer, en su maldad, empezó a darles puntapiés. «Es a mi a quien sacan y no a vosotros; la cebolla es mía y no vuestra.»
En este momento, el tallo de la cebolla se rompió y la mujer volvió a caer en el ardiente
lago, donde está todavía. El ángel se marchó llorando...


Fragmento de "Los hermanos Karamázov" de Dostoyevski