Somos, ante todo, criaturas del universo:
completas, bellas y perfectas en cada detalle,
siguiendo los deseos del infinito.
Así pues, nos merecemos por derecho natural
ser amados y respetados,
y es nuestro deber no aceptar nada más.
"La princesa que creía en los cuentos de hadas" Marcia Grad